Me sube la bilirrubina...
me baja la testosterona

Mi rey, si últimamente vas más cansado que el mecánico de los Transformers, te han salido ‘agarraderas el amor’ en los laterales de la barriga y después del primer pumbeo te apetece más una cucharita que pensar en el segundo round… puede que tus niveles de testosterona estén por los suelos.

 

Hoy hablamos de la ‘regla’ de los hombres, de nuestros ‘ciclos’, de nuestra ‘menopausia’, cambios de humor repentinos… y qué hacer para seguir sintiéndote cual lobo alfa o, al menos, perro pastor en forma durante muchos años.

TESTOSTERONA - LA HORMONA MACHIRULA POR EXCELENCIA

La testosterona es el Chuck Norris de tus hormonas. Es la que te provocó los gallos y el cambio de voz, hizo que se te bajaran los hüitos, te dio barba y pelos por todos los lados, la que te hacía ir más caliente que un tobogán en verano cuando eras adolescente. Pero no solo es cuestión de líbido: también es la hormona que regula tu metabolismo, tu energía y hasta tu estado de ánimo. Un buen nivel de testosterona te hace sentir como un víkingo listo para la batalla en todo momento.

LOS CICLOS HORMONALES DE LOS HOMBRES - ¿ESTÁS EN ESOS DÍAS?

Los hombres también tenemos nuestros ciclos hormonales, aunque no son tan marcados ni regulares como los de las mujeres. Los más significativos, de hecho, son DIARIOS con picos de testosterona que se alternan unas 6-7 veces al día y duran unos 20-45 minutos. ¿Levantarse palote y acostarse grogui? Es la testosterona.

 

Otro ‘ciclo’ bastante ‘medible’ es el anual… solemos tener niveles más bajos de testosterona en primavera que en invierno (en contra de la creencia popular, el invierno es la época donde más nos damos a explorar camas propias y ajenas).

Y LOS HOMBRES… ¿TENEMOS ‘PITOPAUSIA’?

Pues sí, maifriend. A partir de los 30 años, la producción de testosterona empieza a disminuir un 1% al año, año tras año. Sutil pero innegable. Y no solo es la edad: el estrés, el sedentarismo, la mala alimentación y dormir menos que un murciélago con insomnio también afectan. Hay estudios que de hecho miden el declive generalizado de la testosterona en los hombres a lo largo de las generaciones (opinamos, no juzgamos).

CUANDO LA TESTOSTERONA BAJA, EL DRAMA COMIENZA

Una bajada significativa de los niveles de testosterona está vinculada (la relación causal está en entredicho; esto es, no se sabe a ciencia cierta si va antes el huevo o la gallina) con:

  • Músculos en huelga: Te cuesta más ganar músculo y lo pierdes más rápido que la dignidad en un karaoke.
     
  • Barriga cervecera: La grasa se acumula, sobre todo en espacios donde antes no hacía refugio.
     
  • Modo zombi activado: Te falta energía, te sientes lento, y concentrarte es más difícil que armar un mueble de IKEA.
     
  • Libido en "modo ahorro": Menos ganas, menos erecciones...
     
  • Humor de telenovela: Más irritabilidad, ansiedad y tristeza sin razón aparente.

En el lado de las asociaciones chungas, también se da una relación entre testosterona y obesidad, depresión, tasas de petit suisse, reducción de la actividad del sistema inmunitario o riesgo de enfermedades cardiovasculares, entre otros (no queremos acojonar… es lo que hay).

CÓMO RECUPERAR LA CHISPA

La buena noticia es que, edad aparte, hay mucho en nuestra mano para contribuir a la producción natural de testosterona (advertencia, este es un blog por los jajas. Para medicamentos… al médico).

  • Por el cuerpo: El ejercicio, sobre todo el levantamiento de pesas unas dos veces por semana y los entrenamientos de alta intensidad, son como gasolina para tu testosterona.
     
  • Por la boca:  Bien de proteína, grasas saludables (aguacate, frutos secos, aceite de oliva, ), tu buen plato de legumbres y, si te falta y no la consigues de forma natural, con suplementación: zinc, magnesio, vitamina D, ashwagandha, ginseng, saw palmetto...
     
  • Por la noche: Si duermes menos de 7 horas, tu testosterona se va de vacaciones. Crea una rutina: menos pantallas antes de dormir y más sueño profundo y fresquito.
     
  • Por la calma: El cortisol (hormona del estrés) es el archienemigo de la testosterona. Prueba la meditación, respiración profunda o, al menos, deja de enfadarte con el tráfico como si fuera un deporte olímpico. Limitar el consumo de café también ayuda. 

CONCLUSIÓN – NO SOY YO, SON MIS HORMONAS

Primero, relax y calma. Que al final lo del estilo de vida saludable ya te lo sabías. Y luego, pues hay una cierta liberación mental al saber que tus idas y venidas, tus posibles rayadas aleatorias y tu barriguita cervecera tienen una razón biológica y antigua: no eres tú, son tus hormonas. Envejecer con ‘mesen de fuerza’, como decía el torero, es posible y solo requiere que te quieras mucho, tanto como para querer estar contigo muchos años más.

P.D.: Este blog viene patrocinado por Wowyoung – no afecta a la testosterona pero sí a la producción de colágeno de tu cara. Para tener apariencia de empotrador de 20 años aunque tu diablillo interior sepa más por experimentado que por pillo.

Me sube la bilirrubina... me baja la testosterona

Mi rey, si últimamente vas más cansado que el mecánico de los Transformers, te han salido ‘agarraderas el amor’ en los laterales de la barriga y después del primer pumbeo te apetece más una cucharita que pensar en el segundo round… puede que tus niveles de testosterona estén por los suelos.

 

Hoy hablamos de la ‘regla’ de los hombres, de nuestros ‘ciclos’, de nuestra ‘menopausia’, cambios de humor repentinos… y qué hacer para seguir sintiéndote cual lobo alfa o, al menos, perro pastor en forma durante muchos años.

TESTOSTERONA - LA HORMONA MACHIRULA POR EXCELENCIA

La testosterona es el Chuck Norris de tus hormonas. Es la que te provocó los gallos y el cambio de voz, hizo que se te bajaran los hüitos, te dio barba y pelos por todos los lados, la que te hacía ir más caliente que un tobogán en verano cuando eras adolescente. Pero no solo es cuestión de líbido: también es la hormona que regula tu metabolismo, tu energía y hasta tu estado de ánimo. Un buen nivel de testosterona te hace sentir como un víkingo listo para la batalla en todo momento. 

LOS CICLOS HORMONALES DE LOS HOMBRES - ¿ESTÁS EN ESOS DÍAS?

Los hombres también tenemos nuestros ciclos hormonales, aunque no son tan marcados ni regulares como los de las mujeres. Los más significativos, de hecho, son DIARIOS con picos de testosterona que se alternan unas 6-7 veces al día y duran unos 20-45 minutos. ¿Levantarse palote y acostarse grogui? Es la testosterona.

  

Otro ‘ciclo’ bastante ‘medible’ es el anual… solemos tener niveles más bajos de testosterona en primavera que en invierno (en contra de la creencia popular, el invierno es la época donde más nos damos a explorar camas propias y ajenas).

Y LOS HOMBRES… ¿TENEMOS ‘PITOPAUSIA’? 

Pues sí, maifriend. A partir de los 30 años, la producción de testosterona empieza a disminuir un 1% al año, año tras año. Sutil pero innegable. Y no solo es la edad: el estrés, el sedentarismo, la mala alimentación y dormir menos que un murciélago con insomnio también afectan. Hay estudios que de hecho miden el declive generalizado de la testosterona en los hombres a lo largo de las generaciones (opinamos, no juzgamos).

CUANDO LA TESTOSTERONA BAJA, EL DRAMA COMIENZA

Una bajada significativa de los niveles de testosterona está vinculada (la relación causal está en entredicho; esto es, no se sabe a ciencia cierta si va antes el huevo o la gallina) con:

  • Músculos en huelga: Te cuesta más ganar músculo y lo pierdes más rápido que la dignidad en un karaoke.
     
  • Barriga cervecera: La grasa se acumula, sobre todo en espacios donde antes no hacía refugio.
     
  • Modo zombi activado: Te falta energía, te sientes lento, y concentrarte es más difícil que armar un mueble de IKEA.
     
  • Libido en "modo ahorro": Menos ganas, menos erecciones...
     
  • Humor de telenovela: Más irritabilidad, ansiedad y tristeza sin razón aparente.

En el lado de las asociaciones chungas, también se da una relación entre testosterona y obesidad, depresión, tasas de petit suisse, reducción de la actividad del sistema inmunitario o riesgo de enfermedades cardiovasculares, entre otros (no queremos acojonar... es lo que hay).

CÓMO RECUPERAR LA CHISPA

La buena noticia es que, edad aparte, hay mucho en nuestra mano para contribuir a la producción natural de testosterona (advertencia, este es un blog por los jajas. Para medicamentos… al médico). 

  • Por el cuerpo: el ejercicio, sobre todo el levantamiento de pesas unas dos veces por semana y los entrenamientos de alta intensidad, son como gasolina para tu testosterona.
     
  • Por la boca:  bien de proteína, grasas saludables (aguacate, frutos secos, aceite de oliva, ), tu buen plato de legumbres y, si te falta y no la consigues de forma natural, con suplementación: zinc, magnesio, vitamina D, ashwagandha, ginseng, saw palmetto...
     
  • Por la noche: si duermes menos de 7 horas, tu testosterona se va de vacaciones. Crea una rutina: menos pantallas antes de dormir y más sueño profundo y fresquito.
     
  • Por la calma: el cortisol (hormona del estrés) es el archienemigo de la testosterona. Prueba la meditación, respiración profunda o, al menos, deja de enfadarte con el tráfico como si fuera un deporte olímpico. Limitar el consumo de café también ayuda.

CONCLUSIÓN – NO SOY YO, SON MIS HORMONAS

Primero, relax y calma. Que al final lo del estilo de vida saludable ya te lo sabías. Y luego, pues hay una cierta liberación mental al saber que tus idas y venidas, tus posibles rayadas aleatorias y tu barriguita cervecera tienen una razón biológica y antigua: no eres tú, son tus hormonas. Envejecer con ‘mesen de fuerza’, como decía el torero, es posible y solo requiere que te quieras mucho, tanto como para querer estar contigo muchos años más.

P.D.: Este blog viene patrocinado por Wowyoung – no afecta a la testosterona pero sí a la producción de colágeno de tu cara. Para tener apariencia de empotrador de 20 años aunque tu diablillo interior sepa más por experimentado que por pillo.

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